viernes, 10 de mayo de 2013

Solo lo que ellos escriban


El poder de un artista,
a veces escapa a su mente,
ni siquiera ellos tienen pista,
de tener un arma tan potente

Con un papel y un lápiz,
pueden deformar la realidad,
de cualquier cosa y objeto,
y hacerlo pasar por verdad.

Sin que hayas sido culpable,
pueden dejarte para la posteridad,
como un ser de eterna maldad,
o como alguien de moral intachable.

Y es que la mentira, por repetición,
acaba convirtiéndose en verdad.
Y la verdad, por omisión,
acaba convertida en mentira

No hay verdad, no hay mentira,
no existe bondad, ni tampoco maldad.
Solo lo que ellos escriban.

lunes, 6 de mayo de 2013

Is it far?


Salgo de mi casa, ataviado como algunos dicen, de romano; pues sí, voy a hacer lo que hacían los antiguos romanos, conquistar. Conquistar quilómetros y calorías. Pero esta vez no usaré ningún artilugio que me ayude a conquistar semejante hito: lo haré, simplemente, con mis pies sobre el asfalto. Bueno, sin ningún artilugio no, un smartphone de tamaño proporcional al tamaño del sexo medio del hombre español  siempre ayuda a hacer la conquista menos fatigable. Y muy musicable. Y ahí estoy, con el jadeo típico de un atleta, bajando el camino que ladea el río, que a la vez ladea la cuidad, tranquilo, sin prisa pero sin pausa, acompañado siempre por la voz de un pequeño hombre con una gran voz, tal que no le suele caber en el pecho y no tiene más remedio que expulsarla, para goce de todo aquel que aprecie un poco el buen arte de la música.

Y de repente, una frase High moon, Oh I'd sell my soul for water”…

La luna está bien alta y brilla solemnemente, marcando cada uno de mis pasos. ¿Para qué tener luces cuando tienes a luna que te ilumina?  Y sí, daría mi alma por un sorbo de agua Is it far, is it far, is it far?…”, no sé cuánto camino me queda, pero cada vez la fatiga me acosa más  y me convierte en un ser pesado, de piernas de piedra en vez de carne “…a tower of Stone, With our flesh and bone, eso es lo que soy ahora, una torre de piedra  que lucha por arrastrarse para alcanzar su meta Y entonces se hizo una música, una suave y liviana melodía que, de pronto, me hace caer en la cuenta de que no estoy  corriendo al lado de un río: he sido transportado a un desierto nocturno, con un cuarto de luna brillando como nunca en lo alto, siguiendo un sinuoso camino entre las altas dunas coronadas por las luces de las estrellas. Pero ya no me siento pesado, la torre de piedra hecha de huesos y carne ha desaparecido  y solo me queda levedad, pura levedad. El aire tiene claras fragancias árabes, destiladas por unas insinuantes notas de un guitarrista que no supo conformarse con lo que el Rock n Roll le ofreció. Y vuelve a sonar Is it far, is it far, is it far?…”, pero esta vez estoy mucho más cerca, amigo mío“… a tower of Stone, with our flesh and bone. No, ya no soy eso, soy una pluma, un pluma que baila en el viento de una cálida noche de finales de verano

I see a rainbow rising, look there on the horizon. And I'm coming home…”, pero no es un arcoíris lo que se levanta delante de mí, son las luces de la cuidad, que me indican que mi hogar está más cerca Vuelvo a mirar a mi alrededor, ya he dejado el desierto, estoy en las afueras de la cuidad, cada vez más cerca de casa. Este trozo de magia, que nos regalan estos pequeños dioses humanos, hace rato que se acabó, ahora suena una música más oscura que habla de muertos, dolor, crímenes, dioses computarizados y filosofía; pero siempre acompañado por esa gran voz, de ese hombre tan pequeño.

A veces, no hace falta drogarse o ser un místico  para experimentar cosas sobrenaturales, simplemente hay que dejarse llevar por las notas que nos regalan unos pocos afortunados con sus dones innatos, para salir de la vida y nadar con ella en su eterno flujo.

domingo, 28 de abril de 2013

Ya no quedan chicas rockeras...



Barra de labios carmín pasión,
Ojos pintados como una faraona,
lista para devorar hombres sin compasión,
mas que niña eres una leona.

Y es que ya no quedan chicas rockeras...

Grandes excesos de alcohol,
tan joven y ya tan putón,
y es que hoy en dia mola un montón,
ir cambiando de piel como un camaleón

Y es que ya no quedan chicas rockeras...

Latinos con gafas de moscón,
sexo, drogas y regguetón,
dominan radio y televisión,
lastima de musica sin corazón.

Y es que ya no quedan chicos rockeros...

Mugre y sudor teñidos de negro,
mal gusto por norma y bandera,
corta barba y larga cabellera,
el mas feo es el mas caballero.

Y es que ya no quedan chicos rockeros...

Y es que el rock es mas profundo,
que una camiseta de Iron Maiden,
un cinturón de cuero y pinchos,
y una botas a conjunto.

Y es que ya no quedan rockeros...

martes, 23 de abril de 2013

Poema de Sant Jordi


Cuenta la leyenda, que Sant Jordi,
cuando mató al dragón
en rosas se convirtió la sangre,
que brotó de su corazón.

Y que cogió una de ellas,
y se la dio a su amada doncella,
como muestra de que para él,
no había mujer más bella.

Yo no soy un caballero andante,
tan solo soy un rockero pedante,
que se hunde en desdicha por amarte,
y tener el gran honor de besarte.

Por eso te regalo esta rosa,
porque por ti mataría dragones,
y del mundo recorrería todos los rincones,
para encontrarte y decirte: Te amo, preciosa!




domingo, 14 de abril de 2013

La suma de tus errores


He sido yo, el que te ha enseñado,
las cosas importantes de la vida;
el amor, la ilusión, la felicidad y todo eso,
mas incluso de lo que siempre has deseado.

Y también, voy a ser yo, el que te enseñe,
todas las cosas malas de la creación;
amor, rencor, soledad y desesperación...
si, voy a ser yo el que va a dejar que te estrelles

Porqué esta vez, no voy a ser yo,
el que seque tus lagrimas sin alma,
el que devuelva a tu corazón la calma,
esta vez, te has quedado sin apoyo.

Así que cada vez que llores,
que sonrías, que gimas, y que grites,
no olvides lo que fuiste y lo que eres,
y que la vida, no es más que la suma de tus errores.

martes, 12 de marzo de 2013

Viendo como la vida pasa.

Hoy hace un bonito día romántico,
los campos blancos me tientan,
a no querer soltarte del brazo,
y fundirme contigo en un cálido abrazo.

Pero tú eres de las que se quedan en casa,
solitaria, viendo como el tiempo pasa...

Hoy hace un claro y bonito día de playa,
el sol, alto en el cielo, calienta que da gusto,
y yo quiero besarte a merced de las olas,
y amarte sobre el mar, besarte a todas horas.

Pero tú eres de las que se quedan en casa,
solitaria, viendo como el tiempo pasa...

Hoy la luna luce orgullosa,
altiva y llena en el cielo estrellado,
y yo solo quiero pasear bajo ella,
con mi damisela, mi única estrella

Pero tú eres de las que se quedan en casa,
solitaria, viendo como el tiempo pasa...

Y ¿sabes? Yo quiero vivir y sentir la vida,
y lo voy a hacer sin tenerte a mi lado,
porque yo no soy de los que se quedan en casa,
solitario y triste, viendo como la vida pasa...

viernes, 8 de marzo de 2013

Ya veremos quién es el que se quedó atrás


Me tumbo en la cama. Bobby de fondo hablando sobre unas visiones que tubo mientras estaba fumado. De una tal Joanna, creo. Me cubro con el edredón y mi mente, en vez de frenar el frenético ritmo de un largo día arriba y abajo, mete séptima… Qué digo séptima, mete decimoquinta. Y empiezan a pasar, delante de mis ojos, como si fueran fantasmas que vagan en la niebla de una fría noche de enero - noche de invierno mediterráneo, ese invierno cálido que de golpe, te trae la amenaza de una nevada que te transporte al mismísimo polo sur - caras que conozco demasiado bien. Caras que tienen nombre y apellidos, y recuerdos asociados, grabados a lava en sus ojos. Recuerdos de palabras mal dichas, y de no otras que ni siquiera llegaron a salir. De malas acciones, y de otras que nunca llegaron a accionarse. De decisiones que, de ser diferentes, hubiesen supuesto un camino completamente diferente. Un universo paralelo.

Ahora Bobby dice que tarde o temprano, uno de los dos sabrá que hiciste lo que debiste hacer. Are you talking to me? – y la voz de mi conciencia se torna una burda imitación de De Niro delante del espejo de su apartamento, en un receso de su odisea cosmopolita dentro de un taxi. ¿Me hablas a mí? ¿Quién de los dos lo sabrá, yo o un “tú” que tiene mil nombres? Yo solo sé que todos esos fantasma eléctricos que pasan por mi cara son todos agridulces. Error. Y otro error. Y otro más. Y te das cuenta de que más que tomar decisiones, he sumado errores. Uno tras otro. Unos son errores míos, otros son errores en sí mismos. Pero siempre me acabo levantando. ¿Pero sabe usted, señor Zimmerman? Uno a veces se cansa de levantarse y prefiere descansar, quedarse tumbado en la cama, en posición fetal, y llorar como un recién nacido el cual aún no tiene heridas ni cicatrices que condicionen su ser, ni su ego. Ni su orgullo. Ni sus miedos. Ni sus complejos. Y a veces no entiendo cómo puedo haber sido tan cenutrio, de tomar las decisiones erróneas. De no haber abierto la boca cuando debería y no cerrarla cuando debería haber callado. De no haber luchado cuando tocaba pelear y de pelear cuando tocaba luchar. De pecar de ingenuo y creer que la gente es pura e inocente. Y me pregunto, ¿qué habría sido mi vida de haberte dicho que te quería? ¿De haber dicho que no, que no quería dar una vuelta más? ¿De haberte dicho que estuvieses por mí, y no por otro? Y me imagino risas, besos, amor, pasión, confianza, felicidad, unas vacaciones en la playa, un viaje en moto, un concierto de punk; pero del guarro, no este que está de moda últimamente, de punk al que se le seca la boca y le pica la nariz. De filosofía barata, de poesía espontánea y flujos de consciencia que derriban puentes de complejos y miedos, como un rio desbordado después de una tormenta.

Y pienso, qué dura eres conmigo, pero ya sé que no eres justa, ni nunca lo serás. No eres más que una suma de errores, de tropiezos con una misma piedra, la de nuestra estupidez. De qué haces el amor, te quejas, reprochas, emborrachas y haces el amor como una mujer. Pero que rompes las cosas como una cría. Qué gran razón tienes, Bob, al decir eso.  Pero al fin y al cabo siempre nos levantamos, una vez y otra, y otra, y otra. Pero en el fondo, tu alma no quiere más que descansar al lado de su otra media parte, que le fue arrebatada por un mujeriego dios griego hace tanto tiempo que ni ella misma la recuerda. Por eso la busca con tanto anhelo que se despierta, se tropieza, y vuelve a caer. Tan despistada que no para a mirar el paisaje. Y no me queda más que seguir mi camino. Vosotros por el vuestro y yo por el mío, ya veremos quién es el que se quedó atrás. Y por ahora, mi camino es levantarme de la cama, encender la pantalla del ordenador y dejar que mi conciencia fluya a través del teclado de mi ordenador mientras Dylan canta precisamente eso: ya veremos quién es el que se quedó atrás.